Tomando la decisión (De hace 5 años a hace 1 año)

Hace 5 años me enteré que iba a ser papá. Esta noticia cambió completamente mi mundo. Empecé a pensar que el futuro de mi país ya no me iba a afectar sólo a mí, también afectaría a mi hijo, lo cual trajo a la superficie una idea que tenía hace mucho, pero que no había intentado poner en práctica: Me encanta Colombia, soy orgullosamente colombiano, pero para poder vivir mejor, necesito irme de mi país.

La pregunta no era si mi hijo podría ser feliz en Colombia, porque definitivamente sí lo podría ser… yo soy feliz y mi familia lo es, la pregunta es si esto es lo mejor que le puedo ofrecer, a esta pregunta, la respuesta es no. Puedo ofrecerle algo mejor, vivir mejor, más tranquilamente, más pacíficamente, con mejores oportunidades y un mejor futuro. Puedo (podemos, mi esposa, mi hijo y yo) emigrar.

Lo primero que hicimos, mi esposa y yo, fue ponernos de acuerdo, realmente ambos estábamos seguros de querer irnos de Colombia, tan seguros como ahora estamos que queremos vivir nuestra vejez de vuelta en Colombia. Lo segundo fue decidir a donde nos iríamos.

La primera opción fue Canadá. Tengo familia allá, y realmente les ha ido bien. Investigamos y averiguamos, estábamos en este proceso, cuando un amigo del trabajo, quien conocía de mi interés de emigrar, me invitó a hablar con una amiga de él. Ella es dueña de una empresa de asesoría para estudiar en Nueva Zelanda. Hablamos con ella y, realmente, no encontramos opciones para nosotros. No me entiendan mal, Nueva Zelanda ofrece buenas opciones, lo que pasa es que no estábamos en la capacidad de viajar a estudiar, para luego probar suerte con trabajo y, posiblemente, poder quedarnos. Pero algo muy bueno surgió de esta conversación, nos abrió los ojos. Existe mucho mundo, al cual podríamos ir a vivir, más allá de América y Europa.

En este punto, sólo teníamos claro 3 cosas:

  1. Queremos emigrar en búsqueda de un mejor futuro para nuestro hijo.
  2. Cualquier país que nos ofrezca mejores posibilidades es una opción.
  3. El país destino debe tener como idioma oficial español, inglés o francés.

Con estas 3 cosas claras, decidimos una estrategia:

  1. Haríamos una lista de posibles países, todos los que podrían ser opción.  Entre ellos, surgieron Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Francia, España, Inglaterra, Sur África
  2. Investigaríamos la calidad de vida que ofrecen estos países
  3. Investigaríamos en estos países la posibilidad de migrar como profesionales.

Luego de aplicar estos filtros, asistir a conferencias de migración, revisar opciones de estudio o de vida, llegamos a la conclusión que las opciones reales las tendríamos entre Canadá y Australia.

Consultamos con conocidos que viven en ambos países, y teníamos Plan A: Australia, Plan B: Canadá. Por qué la primera opción Australia? Por 2 razones, la principal de ellas, para Australia primero homologo mi título profesional y luego pido la residencia y viajo; para Canadá primero pido la residencia y viajo y luego si puedo homologar mi título profesional, esto en términos prácticos quiere decir que deberíamos vivir en Canadá al menos 6 meses antes de poder buscar trabajo como profesional, mientras que en Australia lo podría hacer desde el primer día de haber llegado. La segunda razón, el clima.

Todo este proceso (además del tema del embarazo, el nacimiento de mi hijo, etc.) nos llevó alrededor de 2 años.

Cuando estábamos listos para empezar el proceso con Australia (Nov de 2009), la vida dio un giro y tuvimos grandes problemas económicos, los cuales nos obligaron a congelar todo el proceso, sin embargo, la decisión estaba tomada, solo tendríamos que esperar a poder ejecutarla.

 

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