Otras historias

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En este post me tomo la libertad de escribir de forma aproximada otras historias de migración que han llegado a mis oídos. Los nombres, fechas y ciudades de los implicados han sido modificados por motivos de privacidad. También cambio detalles pequeños que no afectan la esencia de las historias. Aclaro que lo acá escrito es únicamente lo que estas personas me han contado, sin entrar a contar (ya que no conozco) detalles básicos de las mismas.

Caso 1: Inmigrantes calificados, IT y culinaria. Llevan más de 1 año, llegaron con asesor. Buscaron vivienda y consiguieron una casa grande. Desde el punto de vista de ellos, todo es difícil, todo es complicado, todo es caro. Él (IT) consiguió trabajo relativamente rápido, ella no encontró trabajo en culinaria en un horario que se le acomodara, entonces trabaja como asistente de oficina. La actitud hacia el proceso (esto es percepción entera mía) y hacia la vida en Australia, es que es una buena vida, pero que todo es difícil, que no es tan buena como en Estados Unidos (vivieron allá antes) y no son amigables con los otros inmigrantes. La relación con nosotros fue de un negocio, pero siempre como si, en lugar de negocio, estuvieran haciéndonos un favor. Nunca un consejo, pero si críticas de la dificultad de hacer las cosas…

Caso 2: Inmigrantes calificados, Ingeniería Industrial ambos. Llevan aproximadamente 2 años. Llegaron con visa de estudio, y mientras estaban acá obtuvieron la visa de residencia (el proceso lo habían empezado 3 años antes, pero estaba demorado y por eso decidieron obtener la de estudio). Viven en un apartaestudio, uno está buscando trabajo (terminó estudio de maestría acá en Australia hace como 4 meses) la otra está estudiando (antes trabajó como asistente de oficina mientras el esposo estudiaba). La actitud hacia el proceso (de nuevo, percepción mía) es que es un continuo aprendizaje, viven felices, apoyan a los nuevos inmigrantes y están más adaptados a la forma de vida de Australia. La relación con nosotros fue casual, pero siempre nos brindaron apoyo, consejos y en lugar de criticar las situaciones de Australia, nos mostraban la forma cómo mirarla para hacerse uno la vida más fácil.

Mi conclusión al respecto: Ambas parejas tuvieron dificultades y posibilidades similares. Ambas son parejas con profesiones calificadas, tienen un background similar, pero hay algo que los diferencia y que hace que el caso 2 se vea mucho más feliz y sea mucho más amigable hacia terceros: ACTITUD.

Consejo: Independientemente de las razones que tengan para migrar, háganlo con buena actitud. Si no van a tener una buena actitud, disposición a afrontar problemas y dificultades (que las tendrán), el proceso será complicado, aburridor. En la actitud está la diferencia entre disfrutar y padecer las diferentes estaciones, en disfrutar o padecer los diferentes retos que la vida ofrece. Migrar no es fácil, pero con buena actitud, el proceso es mucho más llevadero.

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Empieza la travesía en la Tierra de Oz – Los Primeros días

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 Llegamos a Australia el pasado jueves en la noche. Ya en el post anterior les hablé sobre el viaje, y me quedé en el encuentro con el asesor migratorio en el aeropuerto.

Antes de continuar, voy a hablar un poco sobre la casa a la que llegamos. Estando en Bogotá, y mas o menos 2 meses antes del viaje le pedimos al asesor migratorio ayuda sobre posibles buenos barrios y buenas casas para alquilar, de forma que tuvieramos a donde llegar estos primeros días. Teníamos claro que un hotel podría ser caro, y por esto pensamos en esta opción. El asesor nos ofreció ayudarnos a buscar, y luego de un par de semanas nos envió una cotización, además nos cotizó el transporte desde el aeropuerto hasta la casa. Averiguamos por internet y vimos que, si bien no eran los mejores precios, tampoco era muy caro, y, dado que no teníamos nada mejor, aceptamos esta opción. De acuerdo a las condiciones del arriendo, tendríamos un cuarto amoblado para mi esposa, mi hijo y para mi, tendríamos acceso a los servicios públicos (internet, agua, luz, teléfono, televisión), acceso a la cocina y a utilizar los implementos, un espacio en la alacena y otro en la nevera.

Llegamos entonces el jueves en la noche, y nuestro hijo tenía mucha hambre entonces pedimos el favor al asesor (que nos recogió en el aeropuerto) de pasar por un drive through de Mc Donalds, y le compramos una Happy Meal a nuestro hijo, como premio por haberse portado muy bien en el vuelo y las escalas. De ahí salimos derecho a la casa donde nos estamos hospedando por este primer mes.

La casa donde llegamos es una casa de colombianos. Nos recibieron “bien”, aunque la verdad esperaba al menos un tinto o un vaso con agua. Nos pidieron que al otro día organizáramos nuestro equipaje, porque las 7 maletas no se veían bien en la sala, y nos mostraron el cuarto. Esa noche dormimos sin cenar, y al otro día nos levantamos temprano y fuimos de una vez al centro a registrar y activar nuestra cuenta bancaria.

Revisamos en http://jp.ptv.vic.gov.au para planear nuestro viaje (esa página es maravillosa, con la dirección/estación de origen y la de destino, le explica a uno “con plastilina” los pasos del viaje) y nos fuimos. Como “buenos” colombianos, salimos tarde, entonces llegamos como 30 min tarde a la cita en el banco, sin embargo la asesora bancaria estaba preparada, y nos recibió sin ningún problema. De ahí fuimos a Centerlink para registrarnos (no es mandatorio, pero si lo recomiendan) y ahí nos dieron una cita con unos asesores de empleo para el martes pasado.

Ese día no alcanzamos a hacer mucho más. El sábado en la mañana fuimos al centro comercial, a una oficina de Medicare a registrarnos, luego también a comprar un convertidor de enchufe, ya que no podíamos conectar nuestro portatil, por tener el enchufe de america latina y no el de Australia, y por esto estábamos sin opciones de internet.

Más detalles en siguientes posts.

Algunas fotos de las primeras salidas por Melbourne:

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Empieza la travesía en la Tierra de Oz – El viaje.

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Luego de casi 1 semana después de haber salido de Bogotá, cuento los primeros días en Australia, desde el viaje hasta la acomodación. En este post, el viaje.

Viaje.

Salimos de Bogotá hacia las 11.50 de la noche, viajamos por LAN, con escala en Santiago y en Sydney, para finalmente llegar a Melbourne. Fue un viaje muy largo, la primera parte, el vuelo entre Bogotá y Santiago, realmente no la sentimos casi, fueron casi 7 horas, pero mientras empieza el vuelo y luego la comida, luego uno duerme como 4 horas y ya llega, entonces realmente le queda faltando tiempo de sueño que toca recuperar en el aeropuerto de Santiago. Lo largo realmente es el vuelo de Santiago a Sydney. Casi 14 horas de vuelo, en las cuales uno come, ve película, juega, descansa, duerme, se levanta al baño, camina un poco, vuelve y juega, vuelve a ver película, come otro poco, y luego, va uno a ver y…

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vamos por la mitad del camino… entonces de nuevo a dormir, a ver película, a caminar un poco por el avión, a comer, a dormir (ya no quiero dormir mas!!!) a ver película (si hay una buena elección, pero ya la misma posición me cansó) a comer de nuevo (con este cambio de horario, ya no tengo hambre)… y finalmente, después de eternidades, escucha uno al piloto el maravilloso “ajusten los cinturones, estamos próximos a aterrizar” (no fueron exactamente esas palabras, pero esa es la idea).

Llegando a Sydney toca pasar por inmigración, y aprovecho este momento para contar con cuantas maletas viajamos, para que me entiendan cuando les digo que realmente no fue un viaje fácil.

Viajamos mi esposa, mi hijo de 5 años y yo. Teníamos derecho a 2 maletas de bodega de 23 Kg, 1 maleta de mano de aprox 10 Kg y un implemento adicional (morral en todos los casos) por cada uno. A esto le tuvimos que adicionar 1 maleta más de 23 kg que pagamos, porque… no es fácil empacar en tan poquitas maletas toda la vida. En resumen, teníamos casi 200 Kg de equipaje y un niño de 5 años, para llevar entre mi esposa y yo.

Habiendo dicho esto, les cuento que, nos vieron tan “encartados” en Sydney que los de Qantas nos subieron en uno de los carritos que utilizan en el aeropuerto para transportarnos desde el avión hasta migración. Pasamos migración, pasamos aduanas. En este punto, les aclaro, es importante declarar TODO lo que traen. Si traen una manzana, declárenla. Si traen café o chocolates o chicles o galletas, declárenlas, igual si traen medicamentos o artículos deportivos sucios con tierra. No les van a cobrar por hacerlo, lo peor que puede pasar (a nosotros no nos pasó) es que los tengan que dejar. Pero si no los declaran, las multas son grandes.

Estábamos con tanto equipaje, que nos abrieron un counter de aduanas sólo para nosotros. Estábamos tan cansados, que no nos alegramos al entrar al país… no nos habíamos dado cuenta, y debíamos seguir corriendo para tomar el avión de Sydney a Melbourne. Tomamos el bus de Qantas para cambiar de la terminal 1 (internacional) a la terminal 3 (nacional) y llegamos por fin a la sala de espera. Fuimos a comer algo y… no teníamos dólares australianos, sólo dólares americanos, entonces buscamos una casa de cambio y cambiamos US$500 por AUD$430. Compramos algo de comer y al avión. Dormimos la hora y media que dura el vuelo. Ya llegamos a Melbourne. Ya nos encontramos con el asesor migratorio que nos recogería en el aeropuerto. Ya estábamos camino a nuestra nueva casa (la casa del primer mes en Australia).

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